Isabel Vicente de Vera, coordinadora de la Ciudad Agroalimentaria de Tudela, destaca en una entrevista reciente el valor de los servicios, la estabilidad y las alianzas empresariales que ofrece la CAT a las empresas instaladas
La Ciudad Agroalimentaria de Tudela (CAT) continúa consolidándose como un espacio estratégico para el desarrollo empresarial y agroalimentario de Navarra, ofreciendo a las empresas instaladas un conjunto de servicios e infraestructuras orientados a facilitar su actividad, mejorar su competitividad y favorecer nuevas oportunidades de colaboración. Así lo explica Isabel Vicente de Vera, coordinadora de la CAT, haciendo un repaso a la evolución de la Ciudad Agroalimentaria y poniendo en valor algunos de sus principales elementos diferenciales, entre ellos el modelo de suministros energéticos, la disponibilidad de suelo y espacios empresariales y la conexión entre las empresas que forman parte del recinto.
Suministros competitivos y estabilidad para las empresas
Uno de los servicios diferenciales de la Ciudad Agroalimentaria de Tudela es el suministro centralizado de vapor, agua caliente, agua fría y CO₂, que permite a las empresas disponer de estos recursos sin tener que asumir individualmente las inversiones y costes asociados a sus propias instalaciones.
Ta y como explica, este modelo mediante una comparación sencilla: “Somos como la caldera central de una comunidad de vecinos y suministramos a nuestros vecinos, que son los clientes que están interesados”.
Las empresas trasladan sus necesidades en función de sus procesos productivos y la CAT se encarga de proporcionar los suministros que precisan. Este sistema permite además aglutinar la demanda de diferentes empresas y negociar conjuntamente, favoreciendo unas condiciones más competitivas.
La coordinadora de la CAT destaca especialmente el valor que aporta este modelo en momentos de incertidumbre energética. La condición de sociedad pública permite contar con un respaldo que aporta estabilidad a las empresas instaladas y facilita que puedan conocer con mayor previsibilidad las condiciones de sus suministros. “Los vaivenes los vamos a sufrir como todos, pero sabemos que las condiciones que tenemos nos las van a mantener”, señala. Esta estabilidad resulta especialmente relevante para las empresas, ya que los costes energéticos tienen un impacto directo en sus cuentas de resultados. A esta ventaja se suma que las empresas no tienen que asumir por separado la gestión y el mantenimiento de instalaciones energéticas que requieren personal y funcionamiento continuo. La CAT concentra estas necesidades y las integra dentro de los servicios que ofrece a sus clientes.
Una ocupación empresarial en crecimiento
Otro de los aspectos que destaca Isabel Vicente de Vera es la evolución de la ocupación de la CAT. La demanda de parcelas, naves y oficinas refleja el interés creciente por instalar proyectos empresariales en este espacio.
En el caso de las parcelas, explica que existen diferentes proyectos en proceso de consolidación. La CAT facilita este proceso mediante fórmulas que permiten a las empresas avanzar en la tramitación de sus proyectos antes de formalizar definitivamente la adquisición, teniendo en cuenta que la puesta en marcha de una nueva industria puede requerir varios años de permisos y autorizaciones.
“La ocupación está en alza”, afirma la coordinadora, que señala además que las naves se encuentran prácticamente ocupadas en su totalidad y que existe también movimiento en el espacio destinado a oficinas.
Un espacio para conectar empresas y generar oportunidades
Más allá de sus infraestructuras y servicios, la CAT quiere reforzar su papel como espacio de conexión entre empresas. La Ciudad Agroalimentaria busca que las empresas instaladas no sean únicamente proyectos independientes que comparten un mismo recinto, sino que puedan establecer relaciones, compartir conocimiento y generar nuevas oportunidades de colaboración.
“La CAT está trabajando para que esa unión, ese conocimiento o ese trabajar juntos vaya mejorando y podamos tener más sinergias entre los que están instalados”, explica Vicente de Vera.
Esta filosofía será también uno de los ejes del futuro de la Ciudad Agroalimentaria. La coordinadora señala que la CAT se encuentra en un momento de evolución y de reflexión sobre qué puede aportar en los próximos años al desarrollo de la Ribera y de Navarra.
Prepararse para el futuro con capacidad de adaptación
La CAT trabaja asimismo en la definición de su próximo plan estratégico, después de una etapa marcada por diferentes circunstancias económicas que condicionaron el ritmo de implantación de nuevas empresas.
En este sentido, Vicente de Vera defiende la necesidad de contar con una estrategia a largo plazo, pero también de mantener la capacidad de adaptación ante los cambios económicos y empresariales. “Tenemos que hacer lo mismo que una empresa privada: tener una visión de hacia dónde vas, cuáles son tus objetivos o qué es lo que quieres aportar, pero también tenemos que tener cierta cintura para adaptarnos a lo que se dé en cada momento”, explica. Esta capacidad de adaptación adquiere especial importancia en un contexto marcado por la incertidumbre energética y económica. Para la coordinadora de la CAT, los momentos de dificultad pueden convertirse también en oportunidades para innovar, buscar alternativas y replantear modelos de funcionamiento.
Impulsar alianzas para favorecer el desarrollo económico y el empleo
De cara al futuro, uno de los principales objetivos de la CAT es reforzar su papel como nexo entre empresas de diferentes tamaños y perfiles, desde pequeñas empresas y startups hasta proyectos empresariales más consolidados y centros de inserción social. “Nos hemos propuesto ser un nexo en las empresas pequeñas, las startups, los programas de empresas, incluso los centros de inserción social. Queremos que haya una mayor conexión entre todos ellos, porque creemos que esas alianzas son las que nos van a llevar a poder avanzar”, afirma Isabel Vicente de Vera.
La coordinadora de la CAT subraya así la importancia de la colaboración como una de las claves para el desarrollo futuro del tejido empresarial: “Por independiente no vamos a ir a ningún sitio”. Este enfoque refuerza la vocación de la Ciudad Agroalimentaria de Tudela como un espacio empresarial singular, que combina suelo, infraestructuras, servicios energéticos y oportunidades de colaboración, con el objetivo de acompañar a las empresas y contribuir al desarrollo económico y a la generación de empleo en la Ribera y en el conjunto de Navarra.
La CAT continúa trabajando, de este modo, para que las empresas encuentren en sus instalaciones no solo un lugar donde desarrollar su actividad, sino también un entorno que facilite su crecimiento, la colaboración y la generación de nuevas oportunidades empresariales.








